Científicos identifican nuevas especies de moscas en Chile

Las tres especies propuestas están distribuidas entre las llanuras de la región de Tarapacá por el norte y los bosques siempre verdes de Chiloé por el sur, en zonas amenazadas por la pérdida de flora nativa a causa de la intensificación agrícola, la fragmentación de ecosistemas, y la urbanización.

Pese a ser uno de los órdenes de insectos más diversos y abundantes en el mundo, aún hay mucho sobre la distribución y ecología de las moscas (o dípteros) que no conocemos. Y la falta de información es especialmente notoria en la región neo tropical del planeta.

Pensemos, por ejemplo, en las moscas de la araña (Acroceridae), una subfamilia con más de 530 especies distribuidas en todos los continentes (con excepción de la Antártida) que debe su nombre al “hábito” de estas moscas de parasitar el cuerpo de varias familias de arañas en su fase larvaria. El género más extenso de este grupo, denominado Ogcodes Latreille, cuenta con más de 110 especies, pero sólo 11 de ellas se saben presentes en nuestro continente.

Eso, al menos, hasta el verano de 2019, cuando un grupo de científicos de las universidades de Los Lagos, Concepción, y Pontifica Universidad Católica de Chile, apoyados por un estudio de polinización de larga data en el sur de Chile, logró encontrar e identificar exitosamente a un nuevo miembro de este género.

Díptero chilote

La nueva especie, denominada O. Kukunche en honor al pueblo mapuche natural del Río Maullín, conocidos por su larga resistencia ante la colonización española, fue descubierta en la localidad de Caulín, al norte de la isla de Chiloé, en una región del bosque siempre verde altamente fragmentado por la actividad agrícola y ganadera.

“El bosque siempre verde de Chiloé es floral y estructuralmente similar al bosque siempre verde valdiviano”, explican los autores del estudio en un artículo aparecido en la revista Zootaxa, “y tuvo un período breve de aislamiento desde la última glaciación”, por lo que hay una alta posibilidad, dicen, de que esta nueva especie sea endémica, la única representante de este género encontrada hasta ahora en Chiloé, y la más austral de Sudamérica.

O. Kukunche se distingue de las otras cinco especies de Ogcodes presentes en Chile, la última de ellas descubierta hace más de 60 años, por la forma triangular y las rayas amarillas de su abdomen, patas bicolor, antenas y vellosidad negra en el tórax.

Además de O. Kukunche, los autores del estudio también pudieron describir con mayor precisión la morfología de todas las especies de este género en nuestro país, aun cuando los holotipos de tres de ellas (los ejemplares que sirven de base para la clasificación de otros individuos) hoy se encuentran extraviados. Para ello, se valieron de descripciones originales de los especímenes perdidos, imágenes del holotipo de O. porteri y el estudio exhaustivo de ejemplares de O. kuscheli y O. triangularis.

Asimismo, el estudio también permitió ampliar el rango de distribución de esta última especie 800 km. al sur de Malloco, región Metropolitana, hasta la localidad de Petrohue, región de Los Lagos, al igual que de la mosca Acrocera honorati, presenta entre las regiones de Antofagasta y Coquimbo por el norte, y de Biobío y Valdivia por el sur.

Para el investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, y uno de los autores del paper, Matías Barceló, contar con áreas de distribución más completas de estas especies, más allá de la localización original del primer espécimen,” permite conocer más sobre la ecología de estas especies, de modo de saber más sobre sus interacciones, funciones específicas y estado de conservación”.

Nuevos descubrimientos

Pero O. Kukunche no es la única especie de mosca recientemente encontrada en Chile. Dos de los descubridores de esta mosca chilota, los investigadores Rodrigo Barahona-Segovia y Matías Barceló, también pudieron identificar a dos nuevas especies pertenecientes al género Myopa, de la mano de un proyecto de ciencia ciudadana que ambos lideran.

Miembros de la familia de la conópidas, o moscas de cabeza gruesa, estas moscas también se caracterizan por hospedarse al interior del cuerpo de otros insectos (en este caso, abejas y avispas) hasta alcanzar la madurez. De los 221 miembros de esta familia presentes en Centro y Sudamérica, sólo cuatro de ellos son parte del género Myopa, siendo M. metallica la única hallada en Chile.

Las nuevas especies de Myopa identificadas fueron descubiertas en el marco del programa de ciencia ciudadana “Moscas florícolas de Chile”, creado en 2015 por Barahona-Segovia y Barceló, que incluyó una revisión completa de múltiples colecciones entomológicas existentes en el país.

Para determinar que las nuevas especies efectivamente eran distintas de M. metallica, los investigadores analizaron la literatura relacionada y condujeron un análisis de carácter morfológico en ambas especies, una de las cuales incluso fue hallada durante las 11 expediciones de campo que llevó a cabo el programa en busca de estos dípteros.

Al igual que su prima chilena y otros miembros de este género, M. nebulosa y M. bozinovici poseen alas cubiertas por manchas negras y vellos blancos en sus mejillas, dos aspectos clave que llevaron a ambos científicos a ubicar a ambas especies en este clado.

Distribuida desde la Pampa del Tamarugal, en la región de Tarapacá, hasta las faldas cordilleranas de la región del Maule, M. nebulosa debe su nombre a la coloración difusa de los diferentes segmentos de su cuerpo, reminiscentes a ciertos cuerpos celestres que reflejan la luz de esta forma.

M. bozinovici, algo más pequeña que la anterior, fue nombrada en honor al ecofisiólogo Francisco Bozinovic, y puede encontrarse alrededor del bosque esclerófilo de la zona central de Chile, un ecosistema considerado hoy amenazado por el cambio de uso de suelo —provocado por la urbanización y el monocultivo de paltas— y que limitaría su rango de extensión. Asimismo, M. nebulosa también habita en ecosistemas clasificados como vulnerables o en peligro crítico debido a las perturbaciones humanas causadas por plantas hidroeléctricas, plantaciones agrícolas, e incendios, entre otras.

Cambiando percepciones

“La identificación de estas nuevas especies representan un avance en el conocimiento de la biodiversidad de estas regiones”, explica Barceló, “al tiempo que nos permite entender de mejor manera el rol que cumplen las moscas en estos ecosistemas”.

Para el investigador, hay una carga negativa asociado a estos insectos que es fruto, en parte, de la falta de investigación sobre ellos: “La percepción de las moscas como sinónimo de suciedad y enfermedades impacta en el poco interés que se tiene en ellas tanto en la academia como en la sociedad civil. Pero a medida que vamos sabiendo más sobre ellas, podremos combatir ese sesgo y cambiar la percepción sobre ellas. No por ser menos llamativas, son menos importantes”, concluye.

Las descripciones completas de M. nebulosa y M. bozinovici, junto a una redescripción de M. metallica, pueden leerse en un artículo publicado en mayo en Zootaxa.